Matias Aguayo by Sara Pachón

Read me: Soy feminista?

Hace poco toqué en Paris en una fiesta Queer llamada »Wet for me«. Las chicas que organizaban la fiesta me preguntaban si soy feminista. Tuve que pensar algo antes de responder. El movimiento del feminismo tiene infinitas corrientes, siendo el denominador común: el fin de abolir el sexismo, la opresión, la explotación sexista, la asignación de roles sociales según el género y conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Dentro del feminismo parece existir la discusión, si un hombre puede ser feminista o no. ¿Tendría criterios para ser feminista, sin haber tenido la experiencia de ser mujer y vivir la discriminación como tal? ¿Puedo ser feminista a pesar de ser privilegiado, siendo parte del poder y del privilegio? Y, ¿puedo considerarme miembro de un movimiento que fue fundado por mujeres para la lucha de sus derechos? ¿No estaré usurpando una lucha? Y he tenido mis encuentros desagradables con hombres que defienden la causa feminista asumiendo un rol prepotente y dominante, tratando de ensañarles a las mujeres qué es lo que es un verdadero feminismo, callándolas y así implementando nuevamente la dominancia masculina. Esa dominancia que puedo observar en mi vida cotidiana, en los festivales donde casi todos los músicos son hombres, en las discotecas donde rara vez se ve una chica en la cabina, en los estudios donde la chica suele encontrar un puesto ante un micrófono, pero rara vez en la consola, en la prensa musical donde es difícil encontrar un articulo sobre una mujer sin que se hable de su apariencia física. Sin embargo; ¡yo tampoco me puedo liberar de todo machismo! Una vez, por ejemplo, estaba buscando al sonidista de un club y en la consola central había una chica, le pregunté dónde estaba el sonidista, ella me contestó “yo soy la sonidista”. Con toda naturalidad yo había supuesto que iba a ser un chico.

Dentro de la música electrónica, que es considerado un movimiento inclusivo, tolerante y anti-sexista, abierto a cada sexo y cada orientación sexual – el sexismo (si uno abre los ojos) se puede ver el día a día, partiendo desde la simple observación de lo poco que están representadas las mujeres en la música electrónica, y el poco crédito que se ha dado a las cofundadoras de este movimiento. La música electrónica, el Techno, automáticamente es asociada con “tecnología”, y regularmente puedo observar como los hombres se piensan superiores en temas tecnológicos y tienden a tener una actitud paternalista hacia las mujeres cuando se trata de temas de tecnología. Cuántas veces he podido observar un promotor de fiesta o un sonidista metiendo mano en las perillas del dj mixer mientras una chica está tocando, para supuestamente arreglar algo de lo cual ellas poco parecen entender. ¿Lo haría conmigo u otro DJ masculino? Probablemente no. El conocimiento aquí opera como poder, y no compartir el conocimiento como una manera de mantener el poder. Hombres tratan, en muchos niveles, dentro de la música, de mantener su poder y sus privilegios, intimidando con supuesta sabiduría sobre tecnología supuestamente complicada de aprender, no compartiendo información y manteniendo estructuras dominadas por hombres. Este tema, sin embargo, ha tenido un poco más de protagonismo en los medios y las redes sociales que reflejan la llamada escena musical, al menos en Europa, pero creo que sería muy equivocado en consecuencia alegrarse de que “las cosas están cambiando”. Porque eso justamente nos pone en una zona de confort donde pensar que el progreso es algo natural o automático, que sucede por si solo. Estamos muy lejos de la igualdad y sólo un proceso continuo, activo e insistente puede abrir camino hacia ella. Un tema como la igualdad de genero en la música se puede poner de moda, y justamente tal como una moda desaparecer rápidamente de la discusión publica, tal como si se tratase de un nuevo subgénero que se vuelve tema por unos meses. Hay que insistir, profundizar y ampliar las redes ya existentes, y crear nuevas para volver y volver a insistir con el tema. Para la gente que trabaja en la música eso significa cambiar su manera de trabajar. Promotores de sellos que dicen que no hay suficientes mujeres talentosas haciendo música electrónica no las han buscado lo suficiente. Y tampoco va a cambiar la escena solo porque hay buenas DJs o productoras. Ya hay muchas, ¡siempre las hubo! Pero poco cambio se ha sentido en los últimos 20 años… Y así, volviendo a la pregunta inicial, al final creo que no es cosa mía de definirme como feminista, anti- sexista, o lo que sea… Lo que mas importa es ser consiente y crear conciencia y, seguir una agenda de acción feminista dentro de la escena, dentro de las estructuras que creamos y la música que hacemos.

(Soy feminista? Por: Matías Aguayo, THUMP! Colombia, 2015, Ilustración: Sara Pachón)